Una semana en Residencia Parque Leloir

Los 3500 metros cuadrados de parque y arboledas de nuestra Residencia Parque Leloir, ofrecen el marco ideal para que los días en nuestro geriátrico tenga a la vez calma, descanso y también actividades recreativas, conexión humana y muchos momentos compartidos. En principio hay que decir que el contexto en el que se asienta nuestra residencia cumple con todos los preceptos y sugerencia de las ramas modernas de la gerontología para el cuidado de ancianos. Es una zona saludable y plagada de árboles, donde es posible seguir el ritmo de las estaciones y los cambios en la luz, y donde es factible caminar por parques bien cuidados y observar la naturaleza y sus cambios. Estos paseos recreativos son una actividad que día a día disfruta cada adulto mayor que se hospeda de manera permanente o transitoria en nuestra residencia para el cuidado de personas mayores.

En términos arquitectónicos nuestro geriátrico está inspirado en las modernas nursing homes del continente europeo. Tanto en los diferentes espacios comunes que hemos dispuesto, cono en las habitaciones y lugares íntimos, los huéspedes de la tercera edad cuentan con todo un conjunto de elementos que hacen más simples sus quehaceres cotidianos, su movilidad y desplazamientos. En los diferentes espacios, las acciones cotidianas de nuestros abuelos encuentran el acompañamiento de un asistente geriátrico. Además desde nuestra propuesta de vanguardia que responde a mejores prácticas propuestas por la geriatría de hoy, nos ocupamos de que nuestros huéspedes puedan, por un lado, tender lazos con compañeros y seres queridos, planteando un abordaje de tipo holístico que combina la parte asistencial médico-sanitaria, la contención espiritual y el trato humano y afectuoso, los cuidados especiales y todo un conjunto de propuestas para el esparcimiento y la vinculación con otros huéspedes que también moran en nuestra cada de retiro.

Por eso, cada día nuestros abuelos tienen momentos en los que se reúnen en las salas y espacios comunes, en el parque y los jardines, en los talleres que se van sucediendo a lo largo de la semana. Y también tienen momentos para estar consigo mismos, cuando así lo desean, o con sus familiares y allegados, ya sea en las habitaciones o en los lugares íntimos previstos para los encuentros más privados.

Servicios de primer nivel

Nuestro geriátrico se encuentra entre las residencias de adultos mayores que ofrece la mejor calidad de servicios médicos asistenciales de manera planificada, más otro conjunto opcionales. Dentro del primer grupo en la semana –y de acuerdo a lo pautado o a las necesidades que vayan surgiendo- los huéspedes reciben asistencia clínica, kinesiológica, disfrutan de nuestra propuesta de alimentación integral, reciben tratamientos paliativos si es que los precisan y también realizan sesiones de terapia ocupacional o reciben asistencia espiritual, si así lo desearan. Ante cualquier imprevisto, además, podrán disponer de nuestro servicio de emergencias médicas.

Por otro lado, en nuestra residencia los huéspedes podrán solicitar de manera opcional servicios de interconsulta con médicos de distintas especialidades, servicios de radiología o laboratorio, sesiones de rehabilitación kinesiológica y también podrán aprovechar nuestros servicios de pedicuría o peluquería a pedido.

No obstante, una de las propuestas que más entusiasman a nuestros abuelos son los programas recreativos que desarrollamos para que en la semana la pasen bárbaro y puedan disfrutar haciendo tareas manuales y creativas. Esta es una impronta muy típica de nuestro geriátrico: buscar que los abuelos se diviertan, se mantengan activos y desplieguen su creatividad a diario. Tanto la gerontología como nuestro sentido común indican que al tener propuestas que los entusiasmen y sentirse útiles los abuelos conservan la salud física y psíquica de mucho mejor modo. Y como demás los trabajos que ellos hacen los diferentes talleres recreativos tienen destinos muy bonitos –por lo común los abuelos los aprovechan para hacerle regalos a sus seres queridos en fechas especiales, o los entregan a comedores u hospitales para acciones de solidaridad o beneficencia, o se los regalan a sus propios compañeros en sus cumpleaños- este tipo de propuestas llenan de felicidad y alegría a cada adulto mayor. Por un lado los abuelos se divierten, se relacionan entre ellos y con los coordinadores de los talleres. Y por el otro realizan trabajos que luego encuentran un adecuado destino.

Talleres a la carta

En Residencia Parque Leloir consideramos que el cuidado de personas mayores o ancianos comienza por hacer que se encuentren a gusto, que se entretengan y diviertan, que encuentren desafíos creativos, se relacionen con otros huéspedes y reciban muy buen trato. Para hacer realidad estas premisas hemos desplegado un programa de talleres y propuestas lúdicas y vinculares, que los abuelos pueden disfrutar a elección durante los diferentes días de la semana. Este programa tan amplio de actividades requiere de espacios adecuados, por lo cual es algo que difícilmente encontrará en otras residencias para adultos mayores o geriátricos en Capital Federal, ya sea en Caballito, o en Flores, o Belgrano; tampoco geriátricos en zona norte u Oeste que tengan una grilla tan desarrollada de talleres para el disfrute de las personas de la tercera edad durante la semana.

En nuestro geriátrico el cuidado de los ancianos comienza por ofrecerles propuestas que le generen felicidad. Por eso buscamos integrarlos en talleres a elección que, cuando las condiciones climáticas lo permiten, pueden también desarrollarse al aire libre. Algunas de las actividades grupales que realizamos tienen que ver con la jardinería (horticultura orgánica, realización de plantines, etc.), el tejido (elaboración de mantas hechas en telar, crochette o dos agujas), artesanías y pintura, etc.

Además en la semana nuestra residencia recibe la visita de dos personajes muy queridos por los abuelos: Gaucho (un bello caballo blanco) y Pochoclo (un perrito fiel).
Por otro lado, en la semana los residentes pueden disfrutar de largas charlas en los espacios comunes, o compartir música con el piano que tenemos en la sala de nuestro geriátrico.